La crisis internacional salvó al país de un colapso inflacionario

Bolivia - La crisis internacional, desatada en septiembre de 2008, frenó en seco un colapso inflacionario que se acercaba en Bolivia tras varios meses de altos precios, de acuerdo con las conclusiones del estudio “Crisis económica internacional y Bolivia: una radiografía del impacto en precios”, elaborados por Ernesto Cupé, director del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CIEE) de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
El análisis indica que en 2009, el contexto desinflacionario internacional, las mejores condiciones climatológicas y la apreciación nominal, entre los principales factores, se reflejaron claramente en la estructura de la estabilidad de precios después de que éstos se dispararon por factores externos.
“La crisis se reflejó inmediatamente en la caída en precios del petróleo, minerales y alimentos en los mercados internacionales, lo que a su vez se amplió hasta definir un contexto desinflacionario internacional”, explica Cupé.
El analista indica que debido a la demanda generada por el sostenido crecimiento de las economías emergentes asiáticas (especialmente China) durante los años previos a la crisis, los precios de alimentos y materias primas se incrementaron aceleradamente en los mercados internacionales. Los precios del petróleo y los minerales se dispararon. A mediados de 2008 el precio del barril de petróleo alcanzaba a 148 dólares y se pensaba que llegaría a los 200.
Asimismo, los precios de los alimentos, especialmente de los productos agrícolas como maíz, trigo y soya, subían rápidamente; a fines del primer semestre de 2008, los precios de estos productos se habían más que duplicado desde 2007.
“El alza en precios de petróleo y minerales se debía a la mayor demanda asociada al crecimiento; mientras que el acelerado incremento en precios de los alimentos, principalmente de origen agrícola, se debía además a la demanda adicional para producción de biocombustibles y también a la mayor demanda de consumo generada por grandes segmentos poblacionales que salían de los umbrales de la pobreza como consecuencia del sostenido crecimiento, es el caso de China”, señala Cupé.
El análisis del CIEE concluye que “el contexto inflacionario que rodea a la crisis económica internacional ha mostrado que el nivel de precios en la economía boliviana es altamente sensible a shocks externos, y la más sensible en la región a shocks sobre alimentos en particular”.
Cupé añade que ante el acelerado proceso inflacionario, que amenazaba desbordar del campo económico al social, en el segundo semestre de ese año se adoptaron medidas a fin de favorecer la importación de alimentos como trigo, carne de res y aceites comestibles, además de otras orientadas a regular las exportaciones de similares alimentos en función de garantizar el abastecimiento del mercado interno.
“Estas medidas, junto a las de esterilización propiciadas por el Banco Central, atenuaron el incremento del nivel general de precios, pero no impidieron que la inflación en 2007 alcance los dos dígitos, 11,73 por ciento, y tampoco que la inflación (a 12 meses) se acelere durante los primeros seis meses de 2008”.
Bolivia está entre países con inflación más baja
El estudio de la UPB explica que en los últimos tres años, el contexto internacional fue determinante para la evolución de precios en las economías de la región.
“La desinflación ocasionada por la crisis económica internacional fue el principal factor para que la inflación de 2009 en Bolivia sea la más baja en mucho tiempo; en la misma tendencia, Paraguay registró su menor inflación en cuatro décadas, Colombia en 54 años y Chile su primera deflación en 74 años”, indica Cupé.
Entre 10 países de la región Bolivia cerró 2009 con uno de los Índices de Precios más bajos, un 0,26 por ciento, sólo por encima de Perú que terminó el año con una inflación de 0,25 por ciento y de Chile con un -1,40 por ciento.
Sobre Bolivia se situaron Paraguay con una inflación de 1,60 por ciento, Colombia con 2 por ciento, Brasil con un 4,31 por ciento, Uruguay con 5,90 por ciento y Argentina con 7,70 por ciento, de acuerdo con datos elaborados por el CIEE.
De acuerdo con la investigación “Crisis económica internacional y Bolivia: una radiografía del impacto en precios”, que desagrega la canasta básica en 11 componentes (cuatro sobre alimentos, cuatro de productos industriales, dos de servicios y uno a transporte y derivados de hidrocarburos), la denominada “deflación importada” (productos importados) influyó en gran medida en el descenso de los precios en el país.
El director del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CIEE) de la UPB, Ernesto Cupé, indica que debido a la apreciación nominal y caída en precios internacionales, los precios de alimentos industrialmente elaborados (AIE) cayeron en 9,5 por ciento y los precios de productos electrónicos y electrodomésticos (IED) se redujeron en 2,8 por ciento.
“La variación negativa en precios de estos dos componentes, constituidos en gran parte por productos importados, refleja deflación importada con incidencia negativa de -0,74 puntos porcentuales sobre la inflación general”, añade.
Cupé apunta que la mayor variación positiva en precios en 2009 se dio en servicios no básicos (SNB) y los precios de los alimentos comprendidos en la oferta doméstica se mantuvieron con variaciones alrededor del 2 por ciento, excepto los alimentos poco elaborados (APE) que registraron una caída poco usual en precios de 3,7 por ciento debido a baja en precios de sus insumos.
El análisis del centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CIEE) señala que al desencadenarse la crisis, en la región también se desencadena una ola de depreciaciones nominales respecto al dólar, con la clara idea de enfrentar los efectos recesivos de la crisis reanimando la actividad económica a través de las exportaciones.
Cupé indica que Bolivia es una excepción en esta tendencia (descontando a Venezuela, que mantenía invariable desde 2005 su tipo de cambio, y Ecuador, que desde 2000 usa el dólar como su moneda). A partir del 6 de octubre de 2008, el boliviano se mantiene invariable con respecto al dólar estadounidense.
Sin embargo, añade el analista, ante las primeras señales de recuperación de la economía global, como la recuperación en los precios del petróleo y minerales, los tipos de cambio en la región retornan a la tendencia de equilibrio a través de apreciaciones; esta vez, Argentina es la excepción al continuar depreciando su moneda hasta mediados de 2009.
Fuente: Los Tiempo Bva/redacción































